Cada 4 minutos que pasamos, es decir que la aguja de los segundos da 4 vueltas, el planeta que pisamos gira 1 grado en el Espacio. Por tanto cada hora gira 15 grados. La señal de esto es que percibimos el aparente desplazamiento de las estrellas, el sol durante el día (y la variación de longitud y dirección de las sombras) y las demás estrellas durante la noche, y que experimentamos la alternancia entre luz y sombra, día y noche, y lo que llamamos "paso de los días" que asociamos a "paso" del tiempo.
Podemos experimentar amaneceres y anocheceres porque el planeta gira, no porque el sol salga o se ponga. O a cada hora percibimos el aparente cambio de posición del sol o de las demás estrellas. O cada 24 horas vivimos la alternancia entre el día y la noche. Es el efecto del movimiento de giro del planeta en torno a su propio eje de rotación. Solemos decir que pasan los días y las noches, pero llamamos "día" y "noche" al periodo de tiempo que -debido al giro del planeta- pasamos atravesando involuntariamente (e inevitablemente más que forzosamente) las dos zonas fijas de una esfera sutil de luz/sombra que no gira, pues lo que gira inmerso en esa esfera es el planeta como esfera sólida (y líquida y gaseosa). Por tanto, nuestra experiencia de ese "paso de los días" o "paso del tiempo" depende de que el planeta gire, es decir, del movimiento del planeta. Aunque el día natural comienza en el amanecer, hemos nacido en una sociedad para la que el día oficial termina y comienza a las 12 de la medianoche. No nos parece extraño porque estamos ya acostumbrados.
El sentido de giro de este planeta es el mismo que el sentido de traslación. Todos los planetas se trasladan en el mismo sentido: es regla general. Sólo sería posible girar en sentido contrario, y sólo dos planetas giran en sentido contrario a la traslación: Venus y Urano. La velocidad de giro es bastante sincrónica a la velocidad de traslación, pues a cada grado de órbita (unos 2.6 millones de kms) el planeta da casi 1 giro de 360 grados.
El planeta Tierra da 366 giros completos durante su órbita aunque nosotros contabilizamos 365 días. Es decir que contamos un día menos que el número de giros. Esto obedece a la simple lógica geométrica. Hay que tener en cuenta que el planeta gira en el mismo sentido que la traslación y que nosotros contabilizamos días solares de medianoche a medianoche (de mediodía a mediodía sería lo mismo). Realmente el planeta tarda 23 horas y 56 minutos en completar su giro de 360 grados al mismo tiempo que se traslada una sección ligeramente curva de 1 grado (unos 2.6 millones de kms) de órbita, y este grado orbital es -proporcionalmente- el mismo grado rotacional de más que ha de girar el planeta (durante 4 minutos) para que nosotros terminemos de llegar a la siguiente medianoche o al mediodía y de contar 24 horas (23 horas y 56 minutos + 4 minutos = 24 horas). Así, 4 minutos de retraso durante 365 días son 1460 minutos, es decir 24 horas y 20 minutos, es decir, el tiempo que tarda el planeta en dar 1 giro de 360º (y 5º más), el 366º giro.
Podemos imaginar el hipotético caso de que el planeta diera sólo 4 giros durante su órbita completa. Girando el planeta en el mismo sentido que su traslación, contaríamos sólo 3 días de mediodía a mediodía, es decir, 1 día menos que los giros.
Si la Tierra girase en sentido contrario al de la traslación, el número de días del año sería uno más que el número de giros: 367. Podemos verlo en el mismo caso hipotético de 4 giros al año. Girando en sentido contrario a la traslación, contamos 5 días en 4 giros, es decir 1 día más que el número de giros.
Quizá en el pasado La Tierra cumpliese 365 giros y por ello se contasen 364 días, pues en el capítulo 72 del Libro de Enoch (personaje que según la cronología del libro del Génesis debió vivir hacia 3.100 a.e.c.) acerca del Movimiento de las Luminarias Celestiales se habla de que el año tenía exactamente 364 días.
32 En ese momento la noche se ha acortado y equivale a nueve partes y el día equivale a nueve partes, la noche es igual al día y el año tiene exactamente trescientos sesenta y cuatro días.
O en el capítulo 74:
12 El sol y las estrellas llevan completo el año exactamente, tanto que ellos no adelantan ni retroceden su posición ni un sólo día por toda la eternidad y completan los años con perfecta justicia cada trescientos sesenta y cuatro días.
El único punto fijo del planeta es su núcleo, formado en un 70% de hierro. Popularmente dicho como centro de la Tierra, llamado Corazón de la Madre (Earth Heart) por sus hijos. El núcleo, centro o corazón también rota, y lo hace ligeramente más rápido que el resto del planeta. Las personas dedicadas a la geofísica han calculado que el núcleo de la Tierra daría un giro extra cada 400 años. El núcleo es un poco más grande que la Luna y que el planeta Marte.
Al inicio vemos una recreación del planeta Agua y Tierra girando o rotando. El lado frontal es el lado siempre iluminado por la luz del Sol. Su inclinación hacia "nuestra derecha" indica que está en el punto del equinoccio de primavera en el hemisferio norte, día gregoriano 21 de marzo en nuestra memoria.
Y gira 1 grado cada 4 minutos, es decir que mientras la aguja de los segundos da 4 vueltas al centro del reloj, la Nave Tierra da 1 grado de giro en el Espacio. Realmente es una cuestión de movimiento (de agujas y de planeta) en el Espacio inmóvil. Y por tanto la Nave Terra gira 15 grados en el Espacio, lo cual es 1 hora en nuestra mente. La diferencia de aspecto del planeta tras 1 grado de giro (4 minutos) es apenas apreciable, pero la diferencia tras 15 grados (1 hora) sí es notoria. En la siguiente doble imagen puedes percibirla, y es más notoria aún observando algún umbral, sea el del anochecer o el amanecer.
Durante 15 grados de rotación del planeta, la Península Ibérica sale de la zona nocturna a la diurna. En 1 hora Europa termina de despertar al
terminar de asomar su cabeza "ibérica" al Sol. Esta doble escena corresponde a mediados de enero, cuando aún el polo norte está en la zona oscura y el polo sur está en la zona iluminada.
Desde esta atalaya cósmica que es la Tierra, un Planetario natural, solemos ver al Sol y a las demás estrellas desplazarse por el cielo. Es el APARENTE EFECTO de la CAUSA REAL, el movimiento de giro del planeta, pues si ahora seguimos volando en la Nave de la Imaginación hacia un punto por debajo del Polo sur del planeta, veríamos algo como esto:
¡Las estrellas no se desplazan! La rotación del planeta es la simple causa de que desde Tierra veamos el APARENTE movimiento de las estrellas, tanto el Sol durante el día como las demás durante la noche, y tengamos la sensación de paso de los días y las noches, alternancia que asociamos al paso del tiempo.
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El día es una noche en la que brilla una sola estrella |
Nuestros cuerpos (que no nosotros, pues nuestros cuerpos y células no hacen juicios morales) giran una vez cada 24 horas en torno al Centro del Planeta, y el reflejo de esto es que cuando miramos al firmamento vemos a las estrellas girar aparentemente en torno a un punto del cielo, el Punto del Polo sur celeste o del Polo norte celeste. Actualmente en ese punto hay una estrella significativa, llamada popularmente "estrella polar". Desde el ecuador y observando hacia el norte veríamos a esa estrella en el horizonte y a las demás estrellas realizar medio giro en torno a la estrella polar. Observando el cielo al mismo tiempo desde ambos hemisferios de la Madre Tierra vemos cómo las estrellas (el Sol durante el día y las demás durante la noche) se dezplazan en sentido contrario. Pulsa en el siguiente link si deseas ver una animación del giro de ambos hemisferios del planeta.
Durante el ocaso podemos medir el tiempo que pasa desde que el horizonte "toca" al Sol hasta que lo cubre por completo. Vienen a ser unos 180 segundos que son 3 minutos. Y como el día completo es de 86.400 segundos es 480 periodos de 180 segundos, como si fueran 480 ocasos seguidos por día: 15 x 32. Dado que lo que llamamos "día" es realmente un círculo (giro) en el espacio y solemos estructurar el círculo en 360 grados, cada ocaso físico del Sol ocurre durante el 0,75 de grado de giro del planeta, o lo que es lo mismo: a cada grado de giro del planeta el horizonte cubre una franja de cielo equivalente a 1,3(periodo) veces el tamaño aparente del Sol. En el siguiente link puedes ver una recreación de un ocaso en Stonhenge a tiempo real.
¿Qué ocurriría si el Planeta detuviese su giro o rotación? Temprano o tarde nos daríamos cuenta de que las estrellas (el Sol durante el día y las demás durante la noche) no se desplazan por el cielo. Quizá creeríamos que el tiempo se habría detenido, o quizá nos diéramos cuenta de que el Planeta habría detenido su rotación. ¿Acaso la sensación de paso del tiempo depende del movimiento físico del Planeta? ¿Realmente no pasa el tiempo aunque creamos que sí? ¿Existe el tiempo pero no pasa? ¿No existe el tiempo? ¿Existe y pasa?
Mientras nosotros giramos alrededor de nuestros objetivos (o nuestros objetivos alrededor de nosotros), nuetros cuerpos giran alrededor del núcleo, centro o corazón del Planeta, el cual gira en torno a su propio eje. El Planeta Tierra y Agua gira dentro de su propia placenta de Aire hacia el este u oriente. La palabra oriente procede del verbo latino "oriri", que significa "nacer". De esta palabra también procede "origen". De hecho, oriente es la dirección por la que vemos salir la luz, sea la del Sol en el amanecer o la de la Luna y las demás estrellas en el anochecer. De ahí que la expresión "orientarse" sea tan común para referirse a "volver a encontrar la luz, la guía". No usamos la expresión "occidentarse", aunque eso ocurre por sí solo durante la educación en la sociedad occidental, y no es precisamente una orientación hacia el espíritu del Universo, universal (desde lo humano a lo natural) ni universal ni la adquisición de consciencia de ser seres habitantes no ya de un planeta sino de hij@s que forman parte de un Ser viviente, organismo biológico inteligente y sensible, una Madre con la forma de planeta, la forma más simple de la creación: el círculo, la esfera, como la de las pupilas y ojos a los que llegan los rayos de luz de la Estrella, y gracias a ello podemos ver y verla.
Mientras el Planeta Viviente gira y miramos un reloj mientras estamos en algún punto del hemisferio norte, las agujas del reloj se mueven en dirección contraria, lo cual es contrario si estamos en algún punto del hemisferio sur, y nosotros, según la educación occidentalista estamos acostumbrados a obedecer al reloj que, al ser un mecanismo, mecaniza nuestra mente y organismo, lo cual desconecta de la dinámica fluyente y saludable de la Madre Naturaleza y sus ciclos acoplados a otros ciclos mayores que funcionan como impulsores de la energía a más altas vibraciones, a modo de los círculos abiertos de las espirales ascendentes (reflexión)
En la siguiente escena, puedes pulsar con el indicador del ratón sobre la imagen de la Tierra para poner en marcha la animación y puedes volver a pulsar para detenerlo. Cada avance de la aguja del reloj representa el paso de 1 hora (30º grados del círculo del reloj) y el movimiento de 15 grados de giro de la Tierra.