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CONSTELACIONES
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Osa Menor
 
 
 
 

 

LA CONSTELACIÓN OSA MENOR

Señal inconfundible del Polo norte celeste de la Tierra, y Reloj cósmico de la noche y del año.

Vivimos la fortuna de estar en este planeta en tiempos -si es que no hemos vivido en todos- durante los que el planeta señala con su Dedo (su eje) a un grupo de estrellas distinguible en condiciones normales, una constelación que llamamos "Osa Menor", aunque sólo es perceptible desde el hemisferio norte del planeta entre su ecuador (en el horizonte) y el punto del polo norte (en la cenital). No es muy distinguible, pero hay dos estrellas, de la Osa Mayor, que sirven para guiarnos a la Osa Menor, en concreto hacia la estrella Polar, como en esta imagen tomada desde latitud 40 grados norte, concretamente desde Madrid, a las 2:30 del 6 de marzo.

Osa Menor

Y en el ecuador celeste está Orión. Suficientes señales para la "norteación" y orientación (u orión-tación) de nuestra conciencia en la conciencia espacial universal propia de un Ser universal, como el niño que se empieza a meterse en el agua desde la orilla.

Siete estrellas siete, más o menos perceptibles, forman la famosa constelación de la Osa Menor. Este nombre de constelación es uno de los más populares entre la humanidad, aunque actualmente lo es por ser la más cercana al polo norte de la esfera celeste de la Tierra. De hecho, hacia una de sus estrellas (la Polar) está orientado el Eje de rotación del planeta señalando el polo norte celeste.

Podemos localizar a la Osa Menor en la noche orientándonos (más bien "norteándonos") hacia el norte y elevando la vista tantos grados según la latitud en la que estemos en la esfera que es el Planeta. Si estamos en el ecuador no hemos de elevar la vista, pues observamos a la Polar en el horizonte. La siguiente escena es lo que se ve desde el ecuador, en el Lago Victoria, a las 12 de la noche, hacia el norte, y concretamente del 1 de mayo cuando la estrella polar y la estrella Kochab forman línea vertical de modo que la Osa Menor aparece erguida sobre el horizonte.

Si observamos durante unas horas percibimos cómo la constelación (y las demás estrellas y constelaciones) gira en torno a una de sus estrellas, la actual Estrella Polar, llamada Alruccaba por los antiguos árabes. Ese aparente giro es el reflejo de que gradualmente nuestra línea y ángulo de visión de esas estrellas cambia debido al giro del planeta, y esa estrella polar viene a ser el reflejo en el cielo (espacial) del punto del polo norte geográfico de la Tierra, y como el punto del polo norte del planeta no es el centro del planeta, aunque observemos durante una noche y nos parezca que esa estrella es un punto fijo, central, no lo es. De hecho, sólo es un punto del perímetro de un círculo más amplio trazado por el Eje de rotación del planeta que está inclinado de modo que bambolea 1 grado cada 72 años, y por eso cada 72 años cambia el punto del cielo hacia el que señala.

Aquí vemos parte del ACTUAL hemisferio norte del "cielo terrestre" y cómo la Osa Menor está situada dentro del Círculo del Tiempo trazado por el Dedo de la Tierra durante 26.000 órbitas. Este área circular es la región de Firmamento que está "encima" del planeta Tierra aunque nosotros no lo percibamos.

Y ese círculo más amplio tiene su centro que sí es el reflejo (en el cielo espacial) del centro del planeta, el único punto verdaderamente fijo del planeta como esfera. Por eso el eje no siempre ha señalado a esa estrella de la Osa Menor. De hecho, en el inicio de la era romana cristiana, la Tierra señalaba a un punto aún alejado de la estrella Polar.

En esta doble imagen puedes comprobar la diferencia entre hace 2000 años y actualmente.

Movimiento del eje de la Tierra en 2000 años y deriva aparente de la constelación de la Osa Menor

Y ésta es la situación hace 5.123 años, al inicio de la actual 5ª Cuenta Larga (5º ciclo de cuenta larga del gran ciclo maya que termina hacia el 2012 cristiano). Entonces, el Eje de la Tierra apuntaba cerca de la estrella Thuban, de la constelación de Draco.

Polo norte celeste en el 3113 antes del inicio de la era cristiana

La principal estrella de la Osa Menor es la muy nombrada Estrella Polar, la que marca el polo norte del firmamento terrestre. (Hay que especificar "terrestre" porque la esfera celeste de los demás planetas no es la misma, pues depende de la inclinación de cada planeta.) Esto significa que DESDE EL ECUADOR del planeta Tierra (Cintura de la Madre) se puede ver a la Osa Menor justo en el horizonte trazar un semiarco durante 12 horas. De hecho la Polar aparece "posada" sobre la línea del horizonte, y la Osa Menor (la propia constelación "madre" a la que pertenece) gira APARENTEMENTE a su alrededor, pues es el efecto del giro del planeta. En el ecuador, el horizonte hace las veces de separador entre "día" (cielo) y "noche" (tierra, o agua en el caso de la siguiente escena).

En el otro extremo de la constelación está la estrella Kochab, cuya distancia se estima en 128 años luz (1 año luz es igual a 800 sistemas solares). Tal nombre procede del árabe al-kokab, que significa "la estrella". Como podemos comprobar en la doble imagen anterior, hace 2000 años, el Eje de la Tierra apuntaba incluso más cerca de la estrella Kochab que de la propia actual estrella Polar. De hecho, hace entre 500 y 1500 años era usada como estrella polar y se le llamaba en árabe Al Kaukab al Shamaliyy, que significa "La Estrella del Norte".

La otra estrella significativa se llama Pherkad. Podemos utilizar a la Estrella Polar como el punto fijo de una aguja cuyo otro extremo dinámico es la estrella Kochab. Esta aguja cósmica nos sirve para conocer el momento del año en el que estamos con respecto a, por ejemplo, un equinoccio o un solsticio, así como el momento de cada noche. La escena anterior reproduce la situación del hemisferio norte celeste durante la noche del 3 de noviembre a las 12 de la noche cuando vemos a Kochab en la vertical de la Polar. Tal momento es más o menos el intermedio entre el equinoccio de septiembre y el solsticio de diciembre. Si no tuviéramos calendario ni reloj podríamos saber qué día es: más o menos 3 de noviembre debido a que la estrella Kochab está encima de la Polar. 6 meses antes o después, media órbita del Planeta antes o después, a la estrella Kochab la vemos "debajo de" la Polar.

Para contactar enviar e-mail a navelegante64@gmail.com
 
 

 

 
 

 

La OSA MENOR como Reloj cósmico
Un reloj del año, y gratis
 

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La fecha gregoriana del 4 de noviembre, o el 4 de mayo, o el 4 de febrero o el 4 de diciembre podemos identificarlas fijándonos en el cielo y en las estrellas, concretamente observando la constelación de la Osa Menor y a sus estrellas Polar y Kochab.

Igual que comprendemos el funcionamiento de las agujas del reloj de cuatro cuartos o el año de cuatro estaciones, podemos comprender fácilmente este reloj cósmico. Lo que ocurre en las noches a partir del 4 de mayo sólo podemos comprobarlo las personas que vivimos en el Hemisferio Norte del Planeta.

La Humanidad que vivimos en Sudamérica no podemos comprobarlo visualmente: argentinos, chilenos, uruguayos, paraguayos, bolivianos, peruanos, brasileños e incluso ecuatorianos, colombianos o venezolanos, y parte de Centroamérica. Pero sí podemos hacer un sano y gratuito ejercicio de imaginación, aparte de ver imágenes artificiales que recrean más o menos esa realidad.

La Osa Menor entre la Polar y Kochab

A la estrella Kochab podemos considerarla como el extremo visible de una aguja invisible que parte de la estrella Polar. El movimiento que queremos comprobar sólo podemos registrarlo a una hora concreta, las 12 de la noche, cada cierto número de noches, por ejemplo cada 7 noches. Realmente es el mismo movimiento que podemos comprobar durante 3 horas de una noche, aunque es 365 veces más ampliado, o 365 veces más lento.

Si a las 12 de la noche del 4 de noviembre miramos a la estrella Polar y elevamos un poco más la mirada encontramos a la estrella Kochab EN LA VERTICAL, como extremo de la aguja marcando las "en punto " de un reloj cósmico, el Reloj Anual Polar. La siguiente escena muestra la situación ACTUAL de la aguja Polar/Kochab a las 12 de la noche. Es una animación que se actualiza noche a noche, de modo que la aguja está al otro lado de donde estaba hace 6 meses.

Las personas que han ido a vivir a la Naturaleza (con la Naturaleza y en su Seno propio de Madre) y se han liberado de la dependencia de un calendario religioso y civil y de un reloj, necesarios para una sociedad organizada en todos los aspectos, pueden saber, observando las estrellas, en qué mes del año anda la moderna sociedad mientras ninguna persona modernizada no sabría hacerlo leyendo o "escuchando" a las estrellas, y al fin y al cabo, comunicándose con la Tierra en su lenguaje no racional (ni irracional), aunque es algo tan simple como un reloj mecánico o un calendario divididos en 12 partes.

Si continuamos observando durante unas 3 horas apreciamos cómo la estrella Kochab -y las demás- ya se han desplazado un octavo de círculo, una sección curva en torno a la Polar. Es el efecto del Giro del Planeta, que ha girado 45 grados, movimiento durante el cual la aguja de los minutos da 3 vueltas, que decimos "3 horas". De modo que hemos cambiado nuestro ángulo de visión con respecto a todas las estrellas (excepto la Polar), como la Kochab, extremo de esa aguja aparentemente móvil.

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La estrella polar hacia el año 2000
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En el norte de Groenlandia el 21 de diciembre la noche dura 24 horas

Ese mismo efecto de desplazamiento de las estrellas a escala diaria (o nocharia, de noche) lo podemos observar y comprobar a una escala más amplia (más lenta): la anuaria, del año. Si registramos la posición de, por ejemplo, la Osa Menor a las 12 de la noche de cada noche o cada cierto número de noches, vemos que realiza un movimiento también circular concéntrico a la Polar. En este caso no es debido al giro de la Tierra (1 grado cada 4 minutos), sino a su desplazamiento por su órbita circular en su movimiento de traslación al Sol (1 grado de órbita cada día).

En la siguiente animación vemos dos escenas simultáneas del mismo fenómeno: la primera (a la izquierda) es una vista del desplazamiento de la Osa Menor -con su Aguja Kochab- a lo largo del año si observamos desde alguna latitud "suficiente" del hemisferio norte de la Tierra; y la segunda escena (a la derecha) es la simultánea traslación de la Tierra por su órbita. Son escenas simultáneas, y la segunda recrea lo que sucede realmente en el Espacio, lo cual es la causa de que podamos ver la primera escena desde la superficie de la Tierra. En la segunda escena, vemos la órbita de la Tierra desde un punto de vista por "debajo" de la misma (semejante a la escena del giro de la Tierra y de las estrellas).

De hecho, lo que se ve de la Tierra es su hemisferio sur, y la Tierra se desplaza en el mismo sentido de las agujas del reloj. No es la visión que acostumbramos a concebir (que es ésta), pero es la que nos permite percibir la simultaneidad entre la visión aparente o "ilusoria" que tenemos de la Osa Menor desde la Tierra y el movimiento real (traslación de la Tierra) que provoca esa visión aparente.

En la segunda escena vemos cómo se desplaza la Osa Menor paralelamente a la Tierra, pero en la realidad no es así, lógicamente. Sólo sirve para asociar la posición de la Tierra en la órbita con la posición de la Osa Menor vista desde la Tierra.

Como en cualquier reloj con sus puntos de "en punto", "y cuarto", "y media" y "menos cuarto" en los que la aguja de los minutos se coloca en posiciones verticales y horizontales, así la aguja Kochab también se coloca en horizontal y vertical con respecto a la línea imaginaria del meridiano celeste -que parte, precisamente, de la Estrella Polar- durante cuatro momentos del año a las 12 de la noche, que son cuatro puntos físicos en la órbita de la Tierra, y uno de ellos es la noche del próximo 4 de noviembre. Dichas fechas están señaladas en ambas escenas.

Tal movimiento anual de la Aguja Kochab (o de la Osa Menor y las demás constelaciones y estrellas) es un movimiento "gemelo" y proporcional al que observamos cada noche. Eso sí, de noche sólo podemos apreciar unas 14 horas de estrellas como máximo (en la noche del solsticio de verano en el hemisferio sur y del solsticio de invierno en el hemisferio norte, las noches más largas), puesto que llega un momento en que amanecemos y entramos en la zona de día en la que la luz del Sol vela el cielo. Sólo si fuéramos al Polo Norte por ejemplo un 21 de diciembre (cuando la máxima región de hemisferio norte está tapada por el manto de la oscuridad/noche) durante la Noche Polar de 24 horas, podríamos ver el aparente trayecto circular completo de la Osa Menor y de las demás estrellas. Por lógica intuitiva sabemos que ocurre así, pues en el fondo de nuestra memoria y conciencia universal sabemos que, en el Universo, las estructuras y los movimientos básicos son circulares, cíclicos (como el nuestro a diario en torno al Corazón de la Madre Tierra) y espirales, como la propia estructura del DNA (que no del "DNI") o las corrientes de aire que arremolinan a las hojas de los árboles que han caído al cemento de las calles de nuestra ciudad en otoño, recordándonos algo de lo que somos...

Con todo, ¿has imaginado alguna vez a una Osa con reloj?

 

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