|
||||
A través de mil ríos ondulantes quise llevarte de las montañas a los mares, pero ya mi sangre se ha oscurecido, y mi corazón no es ya más que un débil latido, porque has vertido el veneno de tus fábricas y has parado el correr de mis sentidos.
Creí… creí que te habría alegrado viajar conmigo y sentir el fluir de la vida. |